Lombok

Llegamos al puerto de Bangsal y tuvimos la suerte de coger un coche privado por poquísimo dinero que nos llevo a Kuta. Al llegar allí no teníamos hotel, así que el chico nos dejó en Kuta beach (para él la zona de los hoteles) y empezamos a andar para encontrar uno. Finalmente nos quedamos en el Yellow flower, enfrente de la playa con ambiente surfer y joven.

Decidimos salir a comer algo e inspeccionar la zona. Comimos en un warung local e íbamos mirando… Esa playa no nos gustaba… Un ambiente dejado, mucha gente…(Supongo que íbamos un poco condicionadas puesto que en Gili nos advirtieron que cuando caía el sol mejor estar en el hotel porqué había la mafia de robar las motos a los turistas a punta de machete) Pero nosotras decidimos alquilar una moto y ver los alrededores. Llegar a alquilarla fue una pesadilla… Todos decían: Finish finish! Y los que aún tenían nos querían timar con el precio y no estábamos dispuestas así que harta de caminar y gastar el día en eso me fui a un restaurante y me desahogue con el chico… No entendía como encontrándonos con gente tan linda por el camino allí eran todo lo contrario… Nadie nos quería ayudar, nos querían estafar… Creo que me vio tan agobiada que decidió ayudarnos, llamó a un amigo suyo y nos dejó su moto para estar por allí a un precio más que razonable. La zona era muy salvaje, con palmeras, la vegetación era brutal, macacos por allí sueltos, todo muy virgen sin edificar. Al atardecer fuimos a Maguan, una playa en forma de concha larga, con arena blanca y agua turquesa. La arena era muy peculiar ya que estaba hecha de pequeñas bolitas. La playa era bonita y estaba llena de gente local pues eramos domingo y ademas están de vacaciones. Todos los parquings de las playas se tienen que pagar pero es mejor porque te aseguras de tener la moto en condiciones. Cenamos cerca del hotel y por la noche fiesta en la playa, música, risas, fuego…

A la mañana siguiente fuimos a Tanjung Aan, una playa super bonita! Había también una playa larga de arena blanca y agua turquesa con un columpio en el agua. Aun así había algas y decidimos caminar porque al fondo parecía que había una playa paradisíaca total, saltando por las rocas la única pregunta es subirá la marea y no podremos volver? No nos equivoca os la playa era genial y para nosotras solas, el agua estaba perfecta y hacía un solazo ese día. De golpe eramos 6 en la playa pero ellos habían aparecido por la montanya… Que raro pensamos y empezaron a hablar i… Pam! 6 catalanes en una playa perdída de Indonesia! Nos resultó muy gracioso. Nos recomendaron hacer un poco de trekking por las montañas puesto que había una vista espectacular y una playa donde había un montón de tortugas que veias como subían a respirar. Así que con las flip flop de trekking por las montañas, había muchas rocas, macacos salvajes y saltamontes que te saltaban encima, pero fué divertido… Y llegamos a la cima…IMPRESIONANTE! Las vistas allí eran únicas, los acantilados las playas, las olas…y si.. Justo allí había una playa de ensueño con 20 tortugas… Fue maravilloso contemplarlas, además era un ligar dónde estaba muy tranquila disfrutando del tiempo.

Para comer vimos en tripadvisor un restaurante muy bueno de hamburguesas así que fuimos a Warung Drifters, menuda hamburguesa nos comimos….estaba deliciosa! Y por la tarde nos fuimos a Selong Blanak, una playa ideal para empezar a surfear. Nos llamo la atención que las motos pasaban por la orilla de la playa… No entendíamos nada.

Y de vuelta al hotel por la noche fuimos a otro sitio recomendado a cenar. Ya no teníamos moto pero el chico que nos la alquilo se ofreció a llevarnos. fuimos a Bau Nyale restaurant, se come delicioso a parte de ser un lugar mágico, con hotel incluido, de haberlo sabido nos habríamos alojado allí. El chef Nano fue muy amable con nosotras, cada vez venía con su sonrisa y nos preguntaba si estaba todo bueno, a parte de aconsejarnos que tomar y las especialidades. El día que fuímos el plato del día era la sopa de rabo de toro. Allí conocimos también a Paulo, un chico mejicano super majo. Estuvimos hablando, dándonos consejos para nuestros próximos destinos, y la verdad que fue una suerte conocerle. Al terminar de cenar se ofreció a llevarnos al hotel, todo un caballero. Gracias Paulo! Y al llegar al hotel terminamos la noche hablando con Miran, el chico que trabajaba en el hotel con quién no paramos de reirnos. Un final genial para nuestra pequeña estancia en Lombok.

PD: Nos vemos de nuevo en Bali

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