Labuan Bajo y alrededores

Y llegó el día esperado… Ir a ver los dragones de Komodo. Para ello decidimos contratar un tour para verlos y hacer un poco de snorkel. En la agencia nos dijeron que había dos opciones: Ir a Komodo, aunque no había garantía de verlos ya que en julio es época de apareamiento y las hembras se van a las montañas y los machos las siguen o ir a Rinca que es otra isla y allí si que te garantía verlos. Así que sin dudarlo nos fuimos a Rinca. Al llegar los rangers (personas que te protegen en el parque) nos estaban esperando con su palo en forma de V para parar a los dragones en caso de ataque. Y justo al tumbar la curva ya vimos a uno. Era un bebe, muy pequeñito pero con la piel que brillaba y daba un poco de asco. Estaba tomando el sol. Al pasar el hall donde pagas la entrada al parque ya vimos dos dragonas. Estaban embarazadas y su tripa era enorme, lo cual daba tranquilidad porque no podían moverse muy rápido, su lengua era como la de una serpiente y la iban sacando con su saliva mortal. Estos dragones parecen lentos pero se mueven rápido y ademas huelen la sangre a 5 km de distancia, por lo que se aconseja que las chicas no vayan cuando están con la regla. Tomamos fotos de ellos y empezamos a hacer el trekking, cogimos el medium ya que hacía mucho calor, mucho sol y era una sabana. Por el camino vimos solo uno, detrás de una roca escondido. Nos acercamos bastante a el y empezó a moverse.. Que asco y que miedo, nos alejamos rápido aunque el ranger estaba dispuesto a pararlo si se acercaba más. En total vimos unos 7 u 8.

Luego cogimos el barco y fuimos a hacer snorkel por la zona, la verdad que era bonito, vimos peces de colores, morenas… Pero después del buceo, nos sabió a poco.

Al día siguiente nos levantamos para aprovechar nuestro último día en Labuanbajo (puesto que se tiene que estar 24 horas antes de coger un avión sin bucear a dar una vuelta por el interior de Flores. Decidimos ir a ver Tado village, una tribu en el interior a una hora en moto de Labuanbajo. Así que volvimos a subirnos a la moto y carretera, el paisaje era brutal… Una naturaleza muy heavy, y por contra todo lo que habíamos visto hasta entonces, nada turístico. La gente trabajaba en el campo con sus pañuelos en la cabeza, se lavaba en los bordes de la carretera en un pequeño riojuelo, y estaban alucinados al vernos: dos turistas blancas subidas a una moto, no paraban de llamarnos halo misses! Y nos saludaban con la mano, nos mostraban una de sus mejores sonrisas y nos tiraban besos, una sensación muy linda, difícil de explicar… Sentíamos que nos querían, que les gustaban los turistas, que querían hablar con nosotros, conocernos, nos invitaban a jugar al fútbol en un campo en medio de la nada. Ese paisaje verde tan tropical con un aire fresquito dejo de serlo de golpe, todo era seco y predominaba el marrón, era alucinante parecía como si hubiéramos cambiado de lugar, hacía mucha mas calor y nos pasamos el cruce para ir a la tribu. Así que con señas porque allí no hablaban inglés un hombre local los ayudó a encontrar el camino. Llegamos a la tribu y no era tan prehistórico como habíamos imaginado. Aún así hacían muchas manualidades, cerámicas, las esterillas para dormir… Una familia nos invito a entrar y ver como trabajaban, la señora mayor estaba trabajando la cerámica, era muy buena en nada hacía unos botes preciosos, su hija hacía las esterillas y sus nietos andaban jugueteando por allí. La cocina de su casa era una hoguera en el suelo y ollas y demás colgadas por las paredes. El suelo no estaba alicatado ni nada directamente era tierra. Querían explicarnos cosas pero no hablaban inglés aun así nos transmitieron muchísimos mensajes. Después de ello fuimos a la casa de sus vecinos. Allí de pronto nos encontramos sentadas en una tarima de bambú en el jardín con la familia rodeandonos y aparecieron una veintena de niños que llegaban del colegio, y mas vecinos que se aproximaron a vernos. Solo uno hablaba inglés, nos sentíamos muy observadas. Nos invitaron a un té hecho con una madera roja de una planta. Allí también conocimos a Ayun, una chica muy maja que es de Bali i nos dijo que la próxima vez en Bali teníamos que hospedarnos en su casa que ella y su marido nos enseñarían el autentico Bali. Nos dimos el contacto con ella. Nos reímos mucho entre todos aquel rato aún no entendernos, sólo con señales. Había un hombre muy gracioso que se fijo en nuestras gafas de sol y se las quería poner todo el rato. Al terminar tomamos unas cuantas fotos todos juntos. Que suerte haberlos conocido, pasamos un gran rato con ellos y en 5 minutos ya nos habían enseñado cosas inexplicables. Al irnos nos dijeron que vigilásemos con la moto ya que el camino era com muchos baches y piedras. A punto de salir a la carretera principal encontramos mas niños del colegio quien nos chocaban las manos y querían darnos besos. Es increíble como de queridas nos sentimos en esa tribu. Eran genial y no queríamos irnos, pero había llegado el momento de volver. Cuando nos íbamos con la moto ellos corriendo detrás que no nos fuéramos, algunos descalzos, pero todos con esa cara que se te queda marcada para siempre en la memoria.

Antes de llegar a Labuan Bajo pasamos por una cascada que nos habían recomendado Cunca Wulang. Pensábamos que era fácil llegar hasta allí. Tan solo el camino con la moto ya nos hartó, había unos baches tan grandes que tuvimos que bajar de la moto, íbamos con las flip flor, nuestra actitud estaba cambiando… pero finalmente llegamos. Al llegar nos presentaron a Zacarias, nuestro guía hasta las cascadas y dijimos que no que queríamos ir solas, pero nos dijeron que no era posible. Empezamos a caminar por otro poblado en medio de Flores, donde realmente te das cuenta que viven en otro mundo, y te preguntas alguna vez habrán visto nuestro mundo? Pero aún así son mucho mas felices que la gente que me cruzo a diario a mi ciudad.. algo no va bien. Pues bien se terminó el poblado y empezó una carretera algo mas complicada especialmente por la flip flop. Le pregunté a Zacarias que dónde estaba la cascada y me dijo que a 2 km!!! ¿a 2 km? no podía ser… quedaba un montón y por la Selva. Las rocas se clavaban, resbalaba, era un infierno y me estaba empezando a poner de mal humor cuando decidí que nada podía conmigo, que estaba de vacaciones en el lugar que había soñado y seguramente sería una buena aventura que explicar. Así que terminamos el trekking un poco agotadas eso si, y llegamos a la Cunca. Allí habían sitios para saltar desde 5 y 10 metros. Yo salté desde el de 5, el agua no estaba muy limpia y estaba llena de arañas de agua, no podía creerlo, y aun así a la cascada solo podías acceder nadando porque estaba como escondida. Allí estuvo bien pero no volvería a ir, porque tampoco es muy espectacular. De vuelta medio muertas por el calor y que no habíamos comido aún nos paramos en casa de Zacarias y nos invitó a un cafe y a una Banana Goreng. También nos presentó a su familia, era un muy buen hombre y muy amable, cuando nos vió enfadadas porque nos habían dicho que con flip flor estaba bien para hacer el trekking nos fue a buscar un palo para hacer de bastón y todo el rato animándonos y ayudándonos aun y no hablar inglés. Y nos volvimos a “casa” pero antes con la subida con la moto hasta la carretera principal el camino era muy difícil y la moto no subía, a medio camino nos empezó a dar un ataque de risa, casi nos caemos con la moto, no podíamos parar de reír… que buen rato pasamos amiga!

PD: Nos vemos en Jakarta de camino a casa

Un pensamiento en “Labuan Bajo y alrededores

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