Amsterdam (part 1)

Y finalmente llegamos a la capital, Amsterdam nos estaba esperando. En esta ocasión nos alojamos en un hotel perfecto en el centro, muy pequeñito y no muy barato pero era perfecto. Teníamos una habitación debajo del tejado en una típica casa de Amsterdam, un baño al que llamábamos tetris, ya que para lavarse los dientes tenias que entrar en la ducha pero era genial dónde estaba y la ventana encima de la cama para ver el cielo antes de dormir. imageSe llamaba Alfa Plantage Hotel y la recepcionista era super simpática i nos ayudó con todo. Dejamos las maletas y fuimos a dejar el coche. Por Amsterdam en coche era una pesadilla, obras, salían bicis y autos por todos lados… menos mal que yo no conducía porque me estaba poniendo nerviosa. Ya había estado antes en Amsterdam, y no se si fue porque el día no nos acompañaba, o que había descubierto pueblos preciosos haciendo la ruta pero estaba decepcionada. Tenía idealizada esa ciudad, lo pase en grande la última vez que estuve allí y me encantó las sensaciones que recorrían mi cuerpo. Pero pensaba en darme un tiempo al fin y al cabo estoy bien en cualquier lugar siempre que viajo

Después de dejar el coche estábamos relativamente cerca de la casa de Anna Frank, así que decidimos desayunar por allá. Descubrimos de casualidad un sitio pequeño y precioso llamado Pancakes Amsterdam. Hacían unos de los mejores pancakes y poffertjes de la ciudad. imageAl llegar había cola en la calle y tuvimos que esperar 15 minutos para que nos dieran mesa. Era fantástico, especialmente el pancakes holandés de jamón y queso. Con la cuenta nos dieron un pequeño llavero en forma de zueco pero solo teníamos uno así que decidimos que volveríamos allí antes de irnos. Pasando por Anna Frank ya se nos había hecho tarde y había mucha cola, de hecho daba la vuelta a Westerkork, así que decidimos andar i perdernos por la ciudad. Los canales, las típicas casas de Holanda, parecen perfectas y luego te las miras con atención y te das cuenta de lo torcidas que están, algunas es como que se inclinan hacía la calle, otras que ves las ventanas que no siguen ninguna línea recta. Caminando llegamos a Spui Plein, gracias a las recomendaciones de mi amigo Buxa que había vivido allí, el nos mencionó que buscáramos una puerta de madera que daba a un jardín secreto con dos iglesias, una de ellas clandestinas. Y la encontramos, era precioso, daba la sensación que entráramos en una casa y en realidad era una entrada con unas arcadas en el techo y daba al jardín Bejinhof. En el centro césped y una iglesia, y en una de las casas que daba al centro de la plaza entrabas y en verdad era otra iglesia, increíble! Ese secreto escondido allí en medio estaba abrumada!

Luego de camino al mercado de las flores descubrimos uno de los sitios que me habían recomendado para comer, el bar Van Dobben, era un local típico y decidimos pedir una croqueta típica holandesa con unos bocatas de carne cruda, la verdad que no nos gustó mucho, el bocata sabía a hígado y tienes que ser muy fan de la carne cruda para tomarlo. Pero el local merecía la pena. Luego fuimos hasta el mercado de las flores y tiendas de quesos. Lo recordaba mas bonito lleno de color, pero claro hacía frío y las flores aún no habían florecido. Andamos hasta el Rijksmuseum, por el camino paramos en distintas tiendas especialmente de zapatos carísimos que toda chica sueña con comprarse. Al llegar al Rijk había mucha cola en el Van Gogh, aunque yo ya lo había visto y prefería quedarme por el parque tomando un poco el aire y escribiendo. Las letras I AMSTERDAM estaban abarrotadas, madre mía! Cuanta gente, estaba empezando a pensar que me sobraba un poco de turismo en esa ciudad, quizás era por eso que no la veía igual? Finalmente fuimos a la Heineken Expierence, nos apetecía un montón y lo recordaba como una experiencia fabulosa! Sólo llegar una larga alfombra naranja (color de Holanda) nos daba la bienvenida! Parecía los Óscar! y llegamos con el ticket y nos dieron en brazalete con los pins. Dentro es un museo increíble, ves la evolución y historia de la Heineken, la evolución de los logos, como se hace la cerveza, que por cierto, estábamos en primera fila y el chico que nos lo explicaba me pregunto que de dónde era porqué me oía hablar catalán con Sílvia y al decir de Barcelona me contó que aquel mismo día Johan Cruiff su Holandés mas Barcelonienseimage había fallecido. Luego catamos un poco de la fase inicial de la cerveza, caliente y malísimo, y vimos todo el proceso de embotellamiento. Al terminar una sala estilo 4D dónde nosotros éramos los ingredientes y terminábamos en un camión transportándonos a una fiesta en la playa con cerveza fría. Luego hicimos una cata de cerveza observando la burbuja, el color… todo y luego una serie de juegos, fotos tontas, videos que luego te mandan al email, juego de Dj, fotos divertidas, todo tipo de actividades interactivas de la marca verde. Y al terminar una zona de discoteca dónde puedes disfrutar de un par de cervezas. Nos llevó 3 horas divertidas así que al terminar decidimos poner rumbo al barrio rojo.

Se empezaba a hacer de noche y ese barrio era alucinante, había las diferentes cabinas con las mujeres allí como un escaparate, la primera vez que lo vi no daba crédito. Nos dimos una vuelta por allí y nos fuimos a cenar. Un poco de noche Amsterdam y a dormir que mañana hay mas.

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