Leiden y los molinos en Zaanse Schans

image

Amanece un nuevo día en Holanda un poco nublado eso si, hoy toca ruta por Leiden y nos apetece ver los molinos de viento famosos. Así que después de un que otro percal con el coche alquilado, terminamos las dos cada una conduciendo un coche distinto por Rotterdam hasta volver a estar las dos en el mismo. Una vez todo en su sitio dirección… Leiden!

imageAl llegar tuvimos suerte y pudimos aparcar justo en el centro de la ciudad donde unos chicos nos ayudaron con el parquímetro ya que estaba en holandés. Me gustaba aunque si que es verdad que se empezaba a parecer todo un poco, canales, tiendas vintage, cafés ecológicos, así que con una pequeña vuelta tuvimos suficiente para conocer Leiden, aún así también era precioso.

Seguimos en ruta esta vez dirección Zaandam pero antes de llegar nos encontramos con agua y sino poder cruzar, así que tuvimos que subir el coche a un ferry que nos llevó al otro lado del canal. Una vez en Zaandam ví un particular edificio verde y azul que parecía un montón de típicas casas holandesas unas encima de otras llamaba la atención era precioso, pero aquello parecía una ciudad dónde quedaban los molinos? Así que decidimos preguntar por la calle y nos indicaron. Estaba a 10 minutos conduciendo de dónde nos encontrábamos. Y al llegar empezamos a verlos, menudos molinos! Eran enormes!!! me encantaba! Era una de las partes de Holanda que tenía en mi lista y aún no había pisado. Al llegar hacía mucho frío se los congelaban las manos para sacar fotos con el mobil. Lo pasamos en grande! Era un pueblecito rústico, había mucho verde y era distinto a todo lo que había visto. Al empezar había un conjunto de unas doce casas bajitas y muy lindas y siguiendo el camino llegabas a una fábrica de quesos artesanal. Allí hacen el producto y puedes catar los diferentes sabores de quesos que ofrecen, sin duda uno de mis favoritos el queso con sabor a trufa.  Pasada la granja nos dirigimos por un sendero siguiendo el río a los molinos.

image

Eran increíbles, enormes, la verdad que me los había imaginado más pequeños. El paseo por la zona era perfecto, las vistas indescriptibles, aire puro, gente en bicicleta… Un ambiente muy sano y tranquilo, me gustó, de hecho me encantó. Mientras paseaba olía a chocolate recién hecho en uno de los molinos, en otro a aceite, y así se completaban distintas olores cuando los pasabas.

Por la tarde paramos a to,ar algo en Zaandam y nos fuimos camino Volendam dónde íbamos a pasar la noche, próximamente…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *