Ngorongoro crater

Salimos de Serengeti dispuestos a visitar el último parque y con ello la última aventura del Safari. Llegamos a la zona del campamento antes del atardecer, el clima había cambiado completamente, hacía frío mucho frío pero por suerte teníamos duchas de agua caliente. Ya había mucha gente y en esta ocasión nos tuvimos que montar la tienda, pillamos un sitio un poco protegido pues no íbamos preparadas por el frío, de hecho Sandra la mujer con quien cogimos el safari nos dejó unas chaquetas porque nos dijo que haría mucho frío. Esa noche puesto que era la última decidimos hacer una cena de nuestra cultura y le pedimos a Bacari si podíamos cocinar una tortilla de patatas. Así que nos pusimos en una cocina llena de cocineros tanzanos con poco espacio para cada uno y a pelar patatas y hacer la tortilla. Esa noche cenamos los 6 pues normalmente el cocinero Bacari no comía con nosotros. Todos fliparon con la tortilla de patatas, Heran la coreana alucinaba, a Sipi el guía le encantaba la devoró rápidamente, Bacari se cogió la receta para hacerla en futuros Safaris. Fuimos a dormir a la tienda, a la 1 de la madrugada estaban todas las zebras alrededor de las tiendas aunque no salimos de ellas. La noche fue muy fría pero aun así con la chaqueta no fue tanto.

Por la mañana nos levantamos a las 5:30 y nos fuimos dirección al cráter donde la temperatura no mejoraba la verdad, tomamos una vista panorámica del cráter con el lago en el centro. La verdad es que tenía muchas ganas de Ngorongoro pero me decepcionó un poco, quizás el día no nos acompañaba, y no era la mejor época para ver los animales en la zona, aún así vimos la migración de los ñus que fue realmente espectacular, vimos muchos leones aunque la mayoría durmiendo, a una família de leones a lo lejos estaban jugando y llevaban 5 crías preciosas aunque desaparecieron rápidamente pues apareció un elefante y le tienen miedo. También vimos a flamencos en el lago, monos, búfalos, hipopótamos y luego… Completamos el puzzle: vimos al rinoceronte! aunque estaba muy lejos y necesitábamos los vinoculares sino se confundía con una piedra. Pero los teníamos, en el safari habíamos visto los 5 grandes!
Ya de camino al campamento a recoger las cosas subímos por otra zona a la cima que no tenía nada que ver con el color amarillo y la sabana de la mañana, parecía que estuviéramos en medio del amazonas. Por el camino nos encontramos a Katterin y Michelle que tenían avería y Sipi los ayudó. Subimos recogimos todo comimos y volvíamos a Moshi.

De vuelta le pedímos a Sipi si podíamos mirar en el aeropuerto de Arusha si había un vuelo barato a Zanzibar, Heran nos dijo que había varios puestecitos y que teníamos que comprobarlos todos que ella nos ayudaría. Finalmente en el aeropuerto no tenían una oferta con el precio que nos habíamos fijado nosotras pero justo al tirar la toalla conocimos a Silvia y Mauro unos gallegos que también buscaban lo mismo así que Heran consiguió regatear al precio máximo que nosotras teníamos los cuatro billetes. La verdad es que Heran nos ayudaba muchísimo y nos cuido mucho la hecharíamos de menos. En fin llegó la despedida con el grupo de safari, 5 maravillosos días con nuestra pequeña família nos dio mucha pena decirles adiós aunque nos dimos los contactos y sabíamos que seguiríamos en contacto, especialmente Sipi nos dijó que si teníamos algun problema en Tanzania que le llamáramos.

Nos subimos al taxi con Silvia y Mauro e hicimos noche en Arusha para estar en el aeropuerto a la mañana siguiente. Arusha era horrible, una ciudad oscura, fue la primera vez que pase miedo. Menos mal que para salir a cenar llevábamos a Mauro que jugaba a rugby y media 1,90 pero aun así queríamos volver al hotel e ir a coger al avión hacía nuestro nuevo destino: Zanzibar!!!

Pd: Todas las fotos son mías

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