Escapada por Irlanda 4 días (Parte 1)

3 días y medio libres por delante son perfectos para una escapada europea. Hace tiempo que quería ver Irlanda, así que pensé que era el destino perfecto para esta vez.

Al llegar al aeropuerto alquilamos un coche para poder hacer un poco de ruta e ir a ver lo que mas anhelaba en Irlanda, los cliffs. No llevaba ni un minuto conduciendo des del párquing del aeropuerto que ya me paró la policía porqué no llevaba las luces encendidas y obviamente me paré en el lado equivocado, así que me libré de una multa después de una conversación con el policía y una sonrisa para ser mi primera vez conduciendo en coche por la izquierda.

La primera noche la pasamos en un B&B a las afueras de Dubín llamado Rose Cottage, un lugar perfecto con un propietario muy simpático Dan, y un desayuno de ensueño en una casa maravillosa. Por la mañana desayunamos en esa magnífica cocina y conocimos también a una chica australiana y un chico irlandés que nos dio algún consejo para la ruta que íbamos a hacer. Nos perdimos un poco para salir de Dublín pero por fin pusimos rumbo a la costa oeste de Irlanda para hacer una primera parada: Galway.

Galway es un pueblo pesquero muy bonito situado en la costa oeste, al ser Navidad vimos un pequeño mercado con puestos típicos de películas rojos y blancos con artesanías, y las calles centrales estaban decoradas con luces, verde y rojo. Habían coros de colegios cantando villancicos en la calle intentado ganar algún dinero y todo el mundo sonreía. La gente saludaba y te hacía una sonrisa por la calle, cosa que reconozco me conquistó en Irlanda, su gente es maravillosa. Es un lugar perfecto para viajar sólo pues siempre encontrarás a alguien con quién hablar, o tomar un café o cerveza. Dimos una vuelta por el centro, todas las calles eran muy típicas de Irlanda, con casas de colores con una alzada de dos pisos y adosadas unas con las otras. Estaba repleto de barberos vintage con su cilindro rojo y blanco dando vueltas en el exterior, tiendas antiguas de caramelos, y rincones bonitos de descubrir.

Al mediodía cogimos el coche y nos fuimos hacía los acantilados de Moher. El camino fue muy divertido, conducir por el otro lado con el cambio de marchas a la izquierda y allí habían las típicas carreteras irlandesas, muy estrechas con muro de piedra a ambos lados perdidas en enormes campos verdes rodeados de ovejas de cara negra, por la radio sonaba una emisora con música irlandesa y era todo… perfecto. Encontramos un castillo por el camino llamado Dunguaire, cerca del mar en un pueblo llamado Kinvara, era un lugar perfecto para parar un poco tomar fotos y descansar del estrés que supone conducir al revés en esas carreteras.

Y seguimos hasta los Cliffs of Moher. Ese era uno de esos sitios de mi lista, aquellos que me gustaría ver aunque sea sólo una vez en la vida, y reconozco que acerté, era impresionante! Aparcamos en coche en el centro y fuimos andando hasta ellos. Me quedé un poco en shock al ver la sala de meditación antes de llegar a ellos y los carteles de si quieres suicidarte llama al samaritano antes. No daba crédito del enorme porcentaje de suicidios que hay en Irlanda. Al llegar al atardecer el sol se ponía detrás de ellos y daba una visión perfecta con niebla y las siluetas de los que estaban arriba. Dan el propietario del B&B nos dijo que era el mejor momento del año para verlos, porqué el tiempo en Irlanda no es un sol resplandeciente y en esa época los ves en un entorno de natura mas salvaje. Hacía muchísimo frío y soplaba el viento aunque no demasiado. Subimos hasta la cima del acantilado y fuimos recorriendo un trozo del camino, la verdad que hay una barrera de piedra pero había llovido el día anterior y estaba lleno de charcos así que como todos saltamos la barrera y voreamos los acantilados cerca del borde. Eran altísimos, y me venía a la cabeza los carteles de los suicidios. El color de las piedras hacía aguas y eran preciosos, la sensación de paz, tranquilidad y libertad allí arriba eran enormes! Estuvimos cerca de 2 horas en ese sitio y exceptuando el frío que hacía me pasó como 15 minutos. Ese lugar era mágico.

Oscurecía sobre las 5 así que fuimos a buscar nuestro nuevo B&B, llamado Toomullin house, estaba cerca de Moher en un pueblo dónde no había nada. Pero al llegar al B&B el propietario encantador también nos dijo que habíamos estado de suerte porqué era la noche que daban la bienvenida a la navidad, y en el pub se reunían todos, se hacía la encendida de luces y cantaban villancicos. Descansamos un poco y fuimos al pub pues nos aconsejó que cenáramos allí, la comida dijo que era deliciosa. Realmente lo pasamos en grande! Había muchísimo ambiente en un pub donde se respiraba navidad por todos lados, la gente de edades muy diferentes y muy simpática hablábamos todos con todos. La comida era realmente deliciosa y muy completa. Realmente fue una noche genial en un pueblo perdido en la Irlanda rural.

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