Stockholm en 4 días

Hola mundo!

Hacía tiempo que os debía la entrada de mi última aventura, pues ya esta aquí!!

Esta vez cogí el avión rumbo a Suecia, Estocolmo concretamente. Allí vive mi amiga de toda la vida, y fuimos a verla y tengo que reconocer que el turismo con alguien que vive allí y conoce todos los secretos de la zona es perfecto. Llegamos al aeropuerto y un servicio de taxis privado pero muy económico con llevó a la zona de la universidad dónde ella vive, se llama Door to Gate y es un servicio compartido pero si tienes la suerte de que no hay nadie mas te llevan en privado que es lo que nos pasó a nosotras.

Empezamos el turismo por Estocolmo el sábado por la tarde, fuimos a la zona de Gamla Stan, el centro histórico, es un lugar precioso una ciudad típica del norte de Europa con una arquitectura singular. Tuvimos mucha suerte y el mismo día celebraban Kulturnatt, una especie de fiesta de la cultura dónde todos los edificios culturales y museos abren de forma gratuita y hasta la noche. Fuimos al palacio real aunque estaba en obras y no pudimos verlo todo, visitamos la catedral dónde pudimos disfrutar de un magnífico concierto de jazz, una sensación única! Luego fuimos a la Stortorget dónde se encuentran las famosas casas típicas y el museo Nobel, entramos y en el había un concierto de versiones, podías tomar una cerveza o copa de vino, había un taller para los mas pequeños en el que construían manos robotizadas, y montaron un juego de pistas sobre los premios nobel. Fue una gozada visitar un museo así, había muchísima gente, conocimos a mucha gente catalana sobretodo porque nos oían hablar. Salimos y nos dirigimos al ayuntamiento, allí se podía cenar en el interior, había unas preciosas vistas de la ciudad des de las arcadas. Vimos las escaleras de la cena de los Nobel y en la sala del Oro una orquesta donde todo el mundo bailaban con gente vestido con trajes tradicionales.

El domingo fue mi día MUST. Al despertarnos fuimos a Kungstädgarden, un precioso paseo lleno de cerezos florecidos, no me lo podía creer, parecía que estuviéramos en Japón, la temperatura era baja pero el cielo estaba azul radiante y el sol parecía que iba a brillar todo el día. Nos dirigimos al brunch dando un paseo por la zona del puerto. Que maravilla! Era el día perfecto para tomar el brunch con mis chicas, la única cosa que les pedí que hiciéramos. Sandra (que vive allí) nos lo preparo en un barco llamado “Stockholm” donde disfrutamos de tres horas navegando por los alrededores de la ciudad. Fue un trozo precioso y la comida fue espectacular, tomamos los famosos arenques con mostaza y con otros mil tipos mas, un salmón ahumando espectacular, sus famoso panes, ensaladas de todo tipo, patatas, y las albóndigas de ciervo. En el exterior, hacía viento pero se estaba genial! Sonaba una voz que te explicaba en todo momento dónde estabas y que era cada edificio con sus peculiaridades, y sus historias. Fue una almuerzo de ensueño a lo Sex and the city, me sentí Carrie Bradshaw con mis amigas fue un sueño hecho realidad.

Al bajarnos del barco estuvimos andando por el puerto que maravilla! El cielo azul una temperatura ideal, paseo en bici, andando y varios puestecitos flotantes con bares espectaculares. Me llamó la atención el último antes del puente Djurgardsbron de color naranja, era mágico, como un spa en el mar. Fuimos a la zona de los museos porque habíamos comprado por internet (así son mas baratas) entradas para ir al museo de ABBA. No sabíamos que nos esperaba allí y fue de película! Recorrimos toda su historia, cantamos en un estudio sus canciones, vimos sus famosos trajes de Eurovisión, los ABBA de cera realmente auténticos, piel de gallina al verlos y cantamos en un escenario con sus hologramas, todo va sincronizado por el código de tu entrada, lo escaneas y luego te lo descargas de la web. Lo pasamos como niñas pequeñas, evidentemente todo el museo nos oyó cantar y nos reímos un montón. Llevábamos todo el día arriba y abajo así que decidimos coger un ferry cerca del parque de atracciones hasta la zona de Södermalm famoso por la trilogía de Milennium, ambientada allí y rodada allá también. Fuimos a tomar un café a una cafetería muy cuqui llamada, que substituye al famoso Starbucks que no hay allá pero ambientada en una selva, con un rollo vintage de madera muy chulo llamado Espresso House. Luego fuimos a ver las vistas mas famosas de la ciudad, con un privilegio, era la fiesta de Valborg, una fiesta tradicional sueca dónde hacen una hoguera y lo pudimos ver des de arriba. allí arriba se respiraba tranquilidad y las vistas eran perfectas, nos acompañaba el tiempo… era un día de ensueño. Por la noche fuimos a cenar a un restaurante típico en esa zona llamado Bla Dörren, nuestra guía nos aconsejaba siempre muy bien, y luego fuimos a ver el ambiente por la noche en Stockholm en el centro.

El lunes nos levantamos cansadas pero nos esperaba un nuevo día, a media mañana fuimos a visitar el Vasa, un museo dónde hay un barco vikingo de madera rescatado del fondo del mar como el Titanic, es impresionante! No te imaginas lo grande que es hasta que lo ves. Yo ya había estado un día en Estocolmo hace ya 12 años y lo único que recuerdo era ese barco, realmente impresionante.

Luego fuimos a Skansen, un museo al aire libre dónde ves la tradicional Suecia, sus casa, su gente, como trabajaban, las escuelas, los animales típicos de la zona… es una montaña donde vas descubriendo rincones a cual mejor. Volvíamos a tener suerte porqué el día era perfecto y nos acompañaba, comimos en el parque en una terraza tomando el sol disfrutando de las vistas de las islas. Por la tarde cogimos al ferry y fuimos a Stortorget a tomar un capuccino y un famoso cinnamon roll, un rollito de canela. Ese momento me lo quedo en mi recuerdo, era feliz tomando ese cafecito y hablando con mis amigas un lunes cualquiera en una plaza perdida de Estocolmo, risas y mas risas, nos poníamos al día de todas nuestras historias a cual mejor. Era tarde y martes Sandra trabajaba así que fuimos a su casa nos  preparó una exquisita cena y estuvimos tranquilamente por la noche hasta las tantas hablando y riendónos hasta que nos dolió el estomago… Como las echaba de menos… me siento afortunada de haber vivido todos esos momentos.

El martes Anna y yo fuimos a pasear por el centro a comprar algún souvenir y tomar un book de fotos antes de coger el vuelo de vuelta.

Estocolmo fue una escapada genial, pero me di cuenta como las echaba de menos, lo bien que lo pasamos juntas y que la vida es bonita porque siempre te deja disfrutar del momento perfecto con la compañía perfecta.

Gracias chicas! Preparamos la próxima pronto!! Destino…. Shhhhh

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