BYRON BAY

Cuantas veces habré soñado con estar en este lugar… Quizás demasiadas y me hacía tenerlo idealizado. Al llegar al aeropuerto de GoldCoast cogimos un Shuttle bus hasta Byron, allí pudimos conocer a unos amigos para los próximos días. Al llegar parecía irreal… casitas de colores de madera, palmeras, vegetación muy frondosa y verde, otra vez las casas con un estilo americano, grandes entradas y un ambiente hippy y surfer. Nos alojamos en Nomads hostel. En el centro había tiendas muy cool, con ropa que era una pasada! También había gente vendiendo manualidades y artistas tocando instrumentos y cantando.

Fuimos a la playa de Byron Bay, había muchísimo ambiente, un chico tocando enfrente del mar que te ponía la piel de gallina era todo perfecto. La playa era enorme, y muy larga para relajarse. Había las famosas medusas azules y pequeñas en la orilla, con lo que era mejor no meterse en ese momento. La verdad que Byron estaba bien pero quizás lo había sobrevalorado, me parecía un lugar muy concurrido.

Al día siguiente, alquile una bici para explorar un poco mas la zona, y si! Allí descubrir el Byron Bay de mis sueños el que no me decepcionó en absoluto! Desayune en General Store el café de mis sueños, de madera, colores una comida deliciosa, y un montón de chicos guapos! La verdad que toda la gente que vivía en Byron era guapa y tenia un estilazo para vestir, los chicos con tattos, con sombreros, las chicas con sombreros también, descalzos, y morenos y cachas del surf… era el paraíso para la vista!

Siguiendo en bici fui a Broken head, una zona de playas surfistas para pasar el día de Navidad, de camino la vegetación era preciosa, y el estilo, el rollo…. no se como describirlo, me sentía muy bien allí, había buena honda, me sentía en casa aun estando mas lejos que nunca de la mía. Por el camino se tiene que ir por la izquierda y vi lo que no quería ver una araña enorme colgando de la nada y tenia que pasar por debajo con la bici y no había alternativa me quería morir. (12 cm contando las patas) y 200 m mas adelante en un agujero en la carretera una serpiente negra… madre mía yo que iba tan tranquila. La playa era espectacular, parecía de una película, con olas, surfers, mucha arena que quemaba un montón y el sol que parecía fuego. El agua sorprendentemente estaba muy fría, con lo que me vino a la cabeza Jono de Cairns diciéndome tranquila que los tiburones solo están en agua fría. Aún así conocí a la pareja de al lado en la playa y eran de allí y me dijeron que no ellos nunca habían visto ninguno que era mas probable que se cayera un avión (otro de mis miedos) así que me metí tranquila, ya no habían medusas y se estaba genial, el día de Navidad en la playa a 33 grados. Justamente en la playa de al lado empezó la alerta, había un tiburón no me lo podía creer, así que hicieron salir a todo el mundo del agua, finalmente resultó haber 2, uno de 5m i otro que era un babyshark.

De vuelta al pueblo estaba agotada. En bici bajó el sol que quemaba… comí una hamburguesa en el centro de Byron, lo poco que estaba abierto en Christmas day pero buenísima! Al atardecer quería ir al faro, el famoso faro de Byron Bay pero cuando llevaba 20 min andando empezó una tormenta así que me volví al hostel andando por la playa mojándome bajo la lluvia la verdad que fue muy relajante.

Sólo nos quedaba una mañana en Byron y había que aprovecharla, así que hice la excursión al faro, esta vez si pero fue una hora y media hasta llegar a la cima con mucha humedad y muchos escalones pero las vistas merecían la pena. Caminando por Byron aun de golpe vi un canguro salvaje enfrente de mi saltando, fue muy gracioso porque había visto los señales de trafico de ir a 20 porque pueden haber canguros pero no pensaba ver ninguno tan cerca del pueblo. Arriba, el faro era blanco y enorme pero las vistas de la bahía de byron es espectacular, en la playa que hay justo debajo se pueden ver tortugas y delfines, y solo ves zona verde y largas playas con olas, precioso y cuando le daba el sol el color azul turquesa era espectacular.
Al volver había tardado demasiado en llegar así que pregunté a unos chicos que había allí si iban al pueblo y me podía subir en su coche. Pues sueño cumplido me subí a una furgoneta super auténtica de Australia y me llevaron hasta Byron. Al llegar pude ir al café The Rocks a tomar un brunch (huevos Beneddict + berry smoothie) antes de partir hacía Melbourne.

Nos vemos allí!

 

PD: Byron Bay es el verano PERFECTO.

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