SYDNEY + BONDI BEACH

Se acerca el final de esta nueva aventura… creo que me voy a poner a llorar.

En el avión conocí a Stephanie y Ethian dos amigos franceses que viajaban juntos por Australia, el vuelo con ellos fue genial acompañado otra vez de vino y aperitivos. Hicimos muy buenas migas y ellos se dirigían a Coggee para pasar su última noche en Oz y yo a Bondie para pasar mis dos últimas noches. Así que me dijeron para compartir un taxi porque estábamos relativamente cerca y yo encantada de pasar un rato mas juntos pues habíamos encajado muy bien.

En Bondi me aloje en Bondi Beachhouse YHA. El hostel estaba muy bien y bien ubicado. Bondi era una zona que todo el mundo me había dicho llena de turismo y poco auténtica, pues no se si me moví por otras zonas pero para mi fue un gran descubrimiento. Al llegar era de noche y me fui a dar una vuelta para conocer la zona, baje hasta el camino que resigue la costa, y allí vi los Icebergs de noche y la playa de Bondi. Había gente y turistas si pero el ambiente era muy chulo. Cene un poco de sushi y me fuí a descansar.

A la mañana siguiente quería ir a desayunar a Speedo’s un lugar increíble enfrente de Bondi beach con unos desayunos magníficos. Allí conocí a unos nuevos amigos pues nos dieron una mesa para compartir. Una divertida pareja, uno de Sydney el otro de Melbourne eran encantadores y pasamos un gran desayuno juntos. Tomé un batido de plátano y un acai bowl delicioso, lleno de fruta de temporada una granola hecha por ellos espectacular. Ellos tomaron una tostada de aguacate con salmón ahumado y clara de huevo revuelta. Los chicos eran muy divertidos y al terminar me invitaron al desayuno si o si, yo me sentía fatal pero me dijeron que en Australia era muy común y que ellos estaban agradecidos por haberme conocido y querían hacerlo. La zona de playa me molaba mucho, había gimnasios al aire libre, todo el mundo estaba muy en forma bronceado, había la verdad unos chicos guapísimos que se dedicaban a hacer surf a las 6 de la mañana. Estaba lleno de pequeños turones cuestas y bajadas, parecía San Francisco. Ese sitio me gustaba todo el mundo era feliz y te sonreía y hablaba todo era muy fácil.

El día empezaba y me faltaba descubrir el Botanic Royal Garden de Sydney, había leído que era uno de los jardines botánicos mas espectaculares del mundo. Era enorme, hacía un día increíble, todo verde que combinaba perfectamente con el azul del cielo. Había arboles de todos tipos, flores de colores con los rascacielos de fondo, girasoles, palmera, y se dividía en tipo de jardín, el jardín asiático, el de las palmeras, el de las flores exóticas, había árboles enormes con unas copas que hacían una gran sombra dónde la gente se sentaba a descansar. Había gente haciendo deporte, otra paseando, familias mirando actividades que hacían por el jardín… un lugar agradable y perfecto para pasar el domingo. Entre el verde de los jardines se entreveía la Opera y Harbour Bridge, otro punto de vista precioso de los iconos de Sydney.

Salí de los jardines por la puerta de la Opera y me dispuse a ver por última ver la zona del puerto. Esta vez me perdí un poco por la zona de The Rocks, había tiendas de lujo, pero el exterior parecían antiguas tiendas de caramelos inglesas. Los callejones eran estrechos, a veces tenías que pasar por dentro de una casa para pasar de una calle a otra, había artesanos vendiendo sus productos, y el ambiente estaba bien para verlo gente rica sobretodo asiática comprando sombreros de 300 dolares a montones.De allí me fui al Puente pues quería ver la última panorámica de Sydney des de Pylon Lookout. Es la versión económica del climbing Bridge pues en estas fechas costaba 360 AUD, y el mirador 15 AUD. De allí observé esa preciosa ciudad por última vez. Me relaje y disfruté de las vistas. De allí me fui paseando por el centro hasta HayMarket dónde pude comprar unos souvenirs. Estaba agotada, comprove y llevaba andados 14,5 km así que me paré en Macchiato y tomé un zumo de fruta natural buenísimo, allí conocí al camarero un chico de Madrid que ya llevaba varios años viviendo en Sydney y le encantaba. Compré un poco de sushi y me lo llevé a Bondi. Al llegar al hostel comí el sushi y conocí a unos chicos de Inglaterra e Israel, con ellos fuimos a tomar unas copas la última noche en Australia. Menuda noche, el ambiente era buenísimo, la gente simpática,guapa, abierta. Allí conocí a Blair un surfista australiano con quién quedamos a la mañana siguiente.

Blair quería invitarme a un café y yo escogí el sitio así que volví a escoger Speedo’s. Esta vez tomé la tostada con aguacate que también estaba muy buena. Luego hicimos día Bondi, cogimos una tabla y estuvimos surfeando, el surfeaba yo lo intentaba pero había mejorado mucho des de mi vez en Bali. Hacía mucha calor era un día extremadamente soleado incluso para Sydney. Quería hacer el paseo de Bondi a Coggee pero hacía mucho calor, así que solo lo hicimos hasta Tamarama. El paseo era precioso, pasabas por los famoso Icebergs, unas piscinas que se llenan gracias al agua del mar y tienen un color turquesa espectacular en medio de las rocas. Caminando las vistas son muy bonitas y tienes varios acantilados, pero la verdad que si, hacía demasiado calor. Así que llegado a Tamarama estuvimos todo el día en la playa tomando el sol y remojándonos en el agua. Y así llegó mi no anhelado final de vacaciones, unas vacaciones increíbles, únicas diferentes de como las había soñado porque aun fueron mucho mejor.

Sin duda Australia es un país que me ha encantado, en el que aún queda mucho por ver y por hacer, su gente, su cultura, su acento su todo me tiene enamorada y solo puedo decir… Ya queda menos para volver a vernos Australia!

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