Auckland

Auckland

Auckland fue el punto de partida, estuve el primer día solo 24h en la ciudad de las cuales medio día dormí, supongo que aún no me había recuperado del todo. 
La ciudad es bonita, tiene ambiente comparado con el resto del país. Me alojé en un hostel en el centro llamado LyLo que era correcto y estaba bien porque todo me quedaba cerca. 
La zona más bonita sin duda es la del puerto, y pasear por allí y ver el skyline y los rascacielos fue bonito.
A la vuelta a Auckland al final del viaje volví a tener 1 día más. La verdad que hay mucho en la ciudad, pero creo que es una buena ciudad para vivir, pero si vas a Nueva Zelanda lo que quieres es naturaleza y las ciudades las visitas más rápidamente.

CBD

Uno de los edificios más populares de Auckland es el Sky Tower, es bonito y le da ese toque especial y distintivo al skyline, aunque puedes subir y disfrutar de las vistas, es de pago y en ese momento decidí no hacerlo porque prefería ver las vistas de todo el skyline.
El día que aterrice en Nueva Zelanda era sábado, así que aproveche para pasear por Queen Street y descubrí una tienda increíble donde la ropa era preciosa y de color llamada Gorman.  
La zona del  Commercial Bay también está muy bien y hay un gran centro comercial. Aunque era sábado la ciudad estaba tranquila y fui paseando hasta Wynyard Quarter y el fish market y comí algo. Me fui a descansar para poder salir un poco por la tarde, pero me quede dormida hasta la mañana siguiente, señal que necesitaba descansar.

Paseando por el centro a finales de noviembre ya hay decoración navideña. Lo cual para un europeo es bastante chocante porque empieza la calor y salen los árboles de Navidad.
Una zona que me gusto mucho por su aire alternativo, con toques mediterráneos, es la zona de la parada de transporte de Waitematá. Además, justo había un mercado ambulante con productos de alimentación, combinado con los restaurantes modernos y de moda de alrededor. 
Es una ciudad que se respira salud, por lo que es fácil encontrar una bici para moverte por la ciudad, muchas zonas verdes y plantas. Otra cosa que me gustó de esa zona son los pequeños toques en forma de decoración maorís para hacer honor a su cultura. El museo maorí no lo visité, pero si no puedes visitar Rotorua es muy recomendable ir para entender la cultura.

Auckland nights

El último día desayuné en Bambina Newmarket Cafe, un café instagrameable con una comida muy buena en un barrio con tiendas muy especiales y de autor y curiosamente al lado de un túnel que parecía ChinaTown. 
Por la tarde volvía a ser sábado y disfruté de un tardeo en la zona del puerto, por fin vi ambiente en la ciudad y la verdad que lo pase fenomenal. El estilo de salir en Auckland es tomar unas copas en las terrazas, y después se van a una especie de pub a bailar donde ya cada uno desfasa hasta donde quiere. 
Después del tardeo me entro hambre y fui a cenar al lado de donde estaba en un restaurante japonés llamado Sushi Train, que como su nombre indica hay un tren que te va llevando la comida y allí conocí a Dashi un camarero super simpático que aparte de no dejarme coger del tren y prepararme el sushi fresco, espectacular por cierto, me dio recomendaciones para Australia, pues había vivido mucho tiempo allí.

Alrededores de Aucland

Una de las zonas más bonitas de Auckland son sus alrededores. En este caso me centré en descubrir las playas de la zona oeste, unas playas volcánicas que, según había leído, pintaban muy bien.
En concreto descubrí Piha Beach, que fue una pena que fuera primavera porque estaban montando chiringuitos que parecen increíbles y con ambiente para pleno verano, pero el camino de Auckland a Piha es pura maravilla, son curvas pero con unas casas increíbles, y al llegar unas vistas de la playa que quitan el hipo.
También descubrí la zona de Whatipu que aunque queda un poco lejos de todo y cuesta llegar, sin duda merece muchísimo la pena. ¡De hecho, creo que podría decir que junto a Castle Point, fue mi playa favorita de la isla norte!

Piha beach

Esta playa es increíble. Al llegar las vistas panorámicas con un largo océano transmite una paz maravillosa. Tiene una imponente roca central que separa la bahía en 2 partes y su arena oscura la hace preciosa en un día más nublado y en un día soleado. Me gusto tanto que fui un par de veces, y tuve la oportunidad de verla con sol y con nubes. 
En la zona de la derecha hay una escuela de surf y es uno de los paraísos para los surfistas de la zona, como toda playa que da al océano te puedes bañar en la zona de baño establecido, pero son mucho más atractivas para el colectivo surfer.
La otra zona es perfecta para pasear, tomar el sol, y aunque parece corta tardas un buen rato de paseo a llegar al otro extremo. 
Siempre hay vigilantes en la playa y uno de los atractivos es que la playa sigue siendo muy virgen y llegas a través de un camino de dunas. Las casas del otro lado son casa de ensueño donde a todos nos gustaría vivir. La casa perfecta para el fin de semana salir de la ciudad.

Playa Whatipu

Whatipu es sin duda una de mis zonas favoritas de la isla norte. Es verdad que no es fácil llegar y aunque en el mapa está cerca de Piha hay que deshacer el camino para llegar. 
Llegas a un aparcamiento y hay que andar por un camino con vistas preciosas a la montaña durante unos 12 minutos, una caminada plana y fácil accesible para todo el mundo. Y al llegar descubres la maravilla de playa. Es otra playa de arena negra volcánica dividida por una enorme roca en medio. ¡Es una bahía cerrada por lo que es un extremo hacía muchísimo viento y en el otro se estaba superbién!
Hay muchas gaviotas, pero son playas que prácticamente estás solo, y esa sensación de disfrutar de un espacio natural virgen y sin apenas gente es una sensación que solo he experimentado en este país.

De vuelta a la ciudad hice todo el camino por la costa recorriendo unas carreteras que transcurren prácticamente por encima del mar, ves el contraste del mar de Tasmania y las montañas verdes con casas familiares, pequeños parques con vistas y zonas de pícnic donde pararte a tomar algo, pequeños pueblos como Huia o Cornawallis, cada uno similar, pero a la vez diferente, algunos tienen la zona del puerto con casas encima del mar que son bonitas y diferentes.
Una de las cosas a tener en cuenta en este país son las mareas, ya que influencia mucho en depender de qué playa o zona de costa, estas si quieres ver el mar o ves como una zona de barro mojado. 
Otra cosa de la que disfrutar es de la fauna que hay, aparte de las múltiples ovejas en el monte también puedes disfrutar de pájaros que nunca habías visto antes. En mi caso pude ver a uno muy gracioso con una especie de pompón en la cabeza negro llamado Koreké.