Maupity

MAUPITY, UNA ISLA LOCAL AUTÉNTICA

Maupiti es una isla a la que yo llamo paraíso pero local. Está situada a 1 hora y media en el ferry de Bora Bora y es pequeña, unos 9 km de recorrido. Me pareció una isla muy interesante, pues aparte de tener una belleza increíble y unas playas muy locas, los locales no quieren que se transforme en otro Bora Bora y no permiten edificar hoteles. Así que si quieres alojarte en Maupiti, la única forma de hacerlo es en pensiones, es decir, casas de locales o tiendas de campaña en un camping. Yo recomiendo la pensión Otetiare. Los propietarios Priscila y Andy son una gente encantadora que nos trataron muy bien y nos enseñaron sus tradiciones, incluso nos llevaron de fiesta en una isla donde no hay nada, una curiosa experiencia. 
Al llegar, nos esperaron con unos collares de flores naturales, con la flor típica de la polinesia llamada Tiare que huele superbién y nos hicieron un recorrido en coche por toda la isla para que nos situáramos y la viéramos. 
Priscila cocina superbién y teníamos incluida la cena y el desayuno, así que estos días comimos de maravilla. 
Ellos solo hablaban francés, pero aun así encontramos la forma de poder entendernos. Algunas cosas básicas en inglés entienden, yo en francés, lo básico también y si no, al tener wifi puedes usar el traductor y no hay problema.
La isla es muy bonita y local. Es curioso que tienen los cementerios en los patios de las casas, y ves los pequeños comercios locales que te recuerdan al pasado con un trato muy familiar, niños jugando en las calles, aprendiendo a bailar, la gente jugando a la petanca y otros tomando la fresca. También hay cabinas telefónicas como en todas las islas que visité y unas piedras con diferentes palabras y símbolos para indicar las casas y las calles.
La mejor forma de moverte por la isla es alquilando una bici. Cabe decir que estas bicicletas no tienen frenos, que se frena pedaleando hacia atrás y que en la parte de monte de la isla está prohibido ir en bicicleta, así que en ese tramo hay que bajar y empujar, tanto para subir como para bajar. 

Pensión Otetiare

La casa donde nos alojamos era curiosa pero auténtica. Teníamos una habitación doble para cada una con su mosquitera porque sí que es cierto que hay muchos mosquitos, pero el suelo curiosamente no había, es decir, era la grava como en la zona del porche comedor. Ellos van descalzos sobre las piedras. El baño era grande y estaba super limpio. 
La cocina era pequeña, pero la verdad es que nosotros no la usamos porque era Priscila la que siempre nos preparaba la comida. Y siempre tienen agua potable disponible donde también puedes rellenar la botella.
La ubicación es buena, pues está a 8 minutos andando del puerto, pero sí que está lejos del motu y la playa.

Tereia Beach y Auira motu

La única playa de la isla a la cual puedes acceder sin barco está situada al sudoeste de la isla y se llama Tereia Beach. Es una playa bonita de arena blanca y agua turquesa donde puedes encontrar algún chiringuito y food truck para comer algo. Y es justo desde este punto donde puedes cruzar al motu de delante andando porque el agua no cubre. Llega aproximadamente hasta los muslos en la zona más profunda y es divertido cruzarla porque en el camino puedes ver fauna diversa. Yo lo crucé más de un día, tardé aproximadamente unos 20 minutos bajo el sol, y una de las veces hasta vi tiburones de punta negra y manta rayas. No se te acercan porque ellos tienen más miedo de los humanos que nosotros de ellos. 
Recomendación para cruzar es hidratarse con agua, en el motu no hay nada, llevar crema solar, algo en la cabeza porque el sol pega muy fuerte y si quieres comer algo de comida, porque en el motu no hay nada.
Un Motu es un trozo de tierra que abraza una isla. En la Polinesia hay varios y son muy bonitos, pero sí que es verdad que para moverse necesitas un barco, este es el único que vi en las islas que visité donde puedes ir andando. 
El Motu Auira es el paraíso hecho realidad: infinitas playas vírgenes de arena blanca con aguas turquesas cristalinas. 
Hay alguna casa y no sé si alguna de ellas también es alojamiento, pero en la zona de playas no hay nada y es un lugar increíble.
Además, puedes disfrutar de unas maravillosas vistas a la isla principal.
La sensación que tuve en el motu es un poco la de un náufrago en una isla desierta y para mí esa paz, que no haya prácticamente gente, la vegetación que te pone la piel de gallina y esas playas es el paraíso en medio del Pacífico.

Maupiti Lagoon

En casi todas las pensiones los propietarios tienen una barquita y te ofrecen un tour por la laguna de Maupiti. Obviamente, lo hicimos con Andy y Priscila y nos acompañó Snow (un perrito blanco precioso que tienen). Creo que Snow es el perro más feliz del mundo, yendo casi cada día en el barco entre esos azules que todos soñamos, dándole el viento en la cara. 
Uno de los animales más típicos de ver en Maupiti es la manta. Hay muchas y son enormes. En nuestra primera parada vimos un montón. Priscila nos hacía de guía en el agua y allí estaban ellas, preciosas y enormes. La verdad es que fue un verdadero regalo ver cómo nadan libremente, cómo parece que incluso bailan en el agua. Incluso vimos a una familia de mantas, 2 grandes y una más pequeña.
Cuando las observas, es increíble cómo puedes ir viendo su boca. La parte inferior blanca, por donde respiran, es una maravilla de la naturaleza.
Ellas se encuentran en la parte más profunda de la laguna?

Big manta

La primera parada del tour fue en la curiosa zona donde hay un contraste brutal de azules, puedes observar el azul turquesa claro, es decir la zona menos profunda comparado con una rampa de arena y el azul mas intenso pero precioso mucho mas hondo y el habitat de las grandes mantas.
Ví muchas mantas enormes, de 5m de largo. Fue fantastico volver a ver esa criatura increible, su boca, como nadan, parece que esten bailando en el fonde del mar. Además en esta ocasión tuve la suerte de ver a una família de mantas y ví en concreto 3 mantas nadando juntas.
Las vistas a la isla principal durante todo el tour fueron increíbles, desde las aguas cristalinas all contraste del verde intenso de la isla. 

Manta point

Nuestra segunda parada fue la laguna donde vi mantas rayas. Se pareció a cuando fuimos a Moorea y Bora Bora, pero la verdad es que yo no me canso de verlas. Esa sensación de ver cómo te rodean, cómo nadan tranquilas, cómo suben a la superficie, cómo van a ras del suelo, es una auténtica maravilla que me emocionaba cada vez que lo vivía. 
Los locales siempre traen pescado para darles y ellas contentas. Por primera vez les di de comer y la sensación de tener el pescado en la mano, ver cómo rápidamente viene hacia ti y te succiona la mano mientras se traga el pescado, es muy curiosa porque sientes como si te hicieran cosquillas.
Había muchas mantas rayas en esa laguna y mucha menos gente que en las otras que habíamos visitado.

Butterfly bank fish

En el barco, Priscila y Andy nos invitaron a unas cervezas y la mañana así era simplemente perfecta. 
La última parada fue un lugar mágico, una zona del arrecife llamada butterfly fish bank. Nunca había visto tantos peces juntos de color amarillo, los llamados mariposa fish. Era precioso porque literalmente era como estar dentro de un acuario donde los peces te rodean y es que una vez más te emociona lo que estás viviendo. 
En la zona del arrecife puedes ver muchas variedades de coral y más tipos de peces, pero el banco de butterflies fue sin duda mi favorita porque no se parecía a nada de lo que había os visto hasta el momento.

Aunque me fui de Maupiti a 40 de fiebre y encontrándome realmente mal, fue una de las islas que más me gustaron, muy auténtica y preciosa, con una naturaleza espectacular. Hay una zona de trekking muy bonita, pero no tuvimos oportunidad de hacerla porque un día llovió mucho y si llueve no la recomiendan por el barro.