Tahití es la isla principal de la zona. Al llegar, fui directa a Papeete, que es la zona del puerto, para poder al día siguiente coger el ferry a Moorea. La primera impresión no es la de la isla paradisíaca que tienes en tu mente cuando sueñas con ir a la Polinesia Francesa. Aun así, sí que es verdad que el ambiente me gustó mucho; hay muchos locales en círculos tocando los ukeleles, camisas floreadas, un mercado municipal en el centro donde puedes comprar diferentes souvenirs, coronas de flores, pareos floreados con las telas típicas de la Polinesia, fruta, joyas y otro tipo de productos. La gente es muy amable y era divertido porque físicamente parecían los personajes de la película Vaiana.
Al volver a Tahití en la última parte del viaje y descubrir la isla y no solo la ciudad principal, fue un verdadero regalo porque sí que merece mucho la pena visitar; hay unos paisajes verdes que quitan el hipo y unas islas volcánicas impresionantes. Además, es una isla muy concurrida por los amantes del surf pues allí se encuentra una de las olas más famosas del mundo.
Mi primer día y medio no fue muy intenso pues aún me estaba recuperando del dengue.
Me alojé en un Airbnb en la zona interior de Punaauia en un Airbnb increíble y muy cómodo. Aun así, al estar en la montaña, es imprescindible tener un coche para desplazarte y también para poder disfrutar de la isla, que es grande.
Como tenía que descansar, aproveché la playa de Vaiava, una zona preciosa de la isla con vistas a Moorea donde, un día que ya me encontraba mejor, pude disfrutar de hacer snorkel. Si estás de suerte, puedes disfrutar de tortugas, tiburones e infinidades de peces de colores. Cerca de la playa hay un resort muy popular, perfecto para tomar algo y disfrutar de una happy hour con vistas al atardecer detrás de Moorea llamado Te Moana.
Otra playa preciosa de la isla es la Pointe de Venus, una playa volcánica de arena negra, muy familiar, con zonas de picnic, donde había gente que estaba en una cita , tomando algo y unas vistas al verde que rodea la isla increíbles.
Una de las curiosidades de la playa es la arena y cómo quema cuando le da el sol; hay que ir con los zapatos hasta la orilla. También es una playa deportiva; practican el voley playa y el deporte nacional, el remo.
Una de las tardes me pasó una experiencia increíble tumbada en la arena bajo una palmera, aún recuperándome del virus, vi a la gente en la playa gritando "whale", y me fijé y sí, había una ballena a escasos metros de la orilla. Fue increíble verla tan de cerca en la playa, y de haberme encontrado bien, seguro que habría ido a nadar cerca de ella.
Tahití tiene la isla principal y otra más pequeña unida por una carretera llamada Tahití Iti. Esa zona pequeña de la isla es muy bonita y muy recomendable de ver. Es una zona virgen donde solo viven los locales y hay mucha vegetación. En el centro hay un pequeño monte siguiendo la carretera donde puedes disfrutar de un mirador con unas magníficas vistas a la isla principal.
Todo el entorno es muy verde, hay muchos trekkings por hacer y la gente en esa zona es aún más encantadora y hospitalaria. La zona sur de la isla es muy famosa, sobre todo en el entorno del surf.
Una zona que no te puedes perder es Teahuppoo, conocida por tener la ola más famosa entre surfistas y donde se celebraron los campeonatos de surf de los Juegos Olímpicos de París 2024. Al llegar, te das cuenta de que es una zona turística por todo lo que hay y porque te piden dinero para todo.
Antes de llegar a la orilla hay una zona de palmeras, playas volcánicas y un entorno parecido al de Jurassic Park que es increíblemente verde. En la orilla esperan los locales que te llevan en barca a ver la ola por 30 euros y te dejan bañarte o incluso puedes estar de suerte y ver alguna ballena. El día que fui la ola no era muy grande, pero aun así me gustó la experiencia.
Después de pasar una mañana en barco entre olas y de vuelta a la isla principal, pasamos por una zona con un restaurante donde paramos a comer llamado L'Escale Du France en la playa de Maui.
El restaurante me pareció muy auténtico a pie de playa, con un balcón con vistas al mar; el agua es supertransparente y puedes ver los peces de colores desde las sillas, pues algunos camareros les tiran sobras de comida y así llaman su atención.
Muy recomendable el pez crudo estilo ceviche y los camarones al curry. Siguiendo los precios de la zona, no es barato.
De vuelta en el coche y de forma improvisada, encontramos unos locales vestidos con el traje tradicional haciendo bailes polinesios, aunque justo estaban terminando, y una zona de palmeras infinitas delante del mar increíble.
Vimos que era una zona muy frecuentada por los locales donde hacían diferentes deportes y actividades, así como también torneos de petanca.
La zona está justo enfrente del club de golf d'Atimaono pero al lado contrario de la carretera principal. Parecía que por la noche también había actividades, aunque no llegué a ir ningún día.
La zona norte de la isla me pareció preciosa. Fui a ver una cascada enorme y preciosa llamada la ruta de las 3 cascadas en un entorno verde. Es una caminada de 5 minutos para llegar a la cascada. Hay muchos mosquitos, así que es importante llevarse el repelente.
De vuelta a Papeete rodeando la costa, hay zona de surf con buenas olas, y donde hay muchas de las clases de surf de la zona. También hay playas vírgenes increíbles, de arena volcánica con palmera y nada turísticas, por lo que las puedes disfrutar tú solo.
Uno de mis imprescindibles en Tahití es coger un coche y perderse por la isla. Para los amantes de los trekkings, hay muchas caminadas de diferentes niveles y las vistas son espectaculares.
Durante la última noche, al coger el vuelo a las 3 de la madrugada, decidimos no coger alojamiento y nos quedamos en la casa de una amiga.
Para cenar y aprovechar la última noche en la Polinesia, disfruté de una cena en el food night market de Punaauia, una zona con variedad de restaurantes a un precio polinesio pero asequible donde podías escoger pescado, hamburguesas, crepes, comida asiática.
Además, está frente al mar y las vistas al atardecer son muy recomendables. Es una zona turística, pero hay mucho ambiente, así que sin duda es un must si te gusta socializar un poco.