Suluada, las maldivas turcas
Parecía un sueño encontrar una playa así en Turquía, pero lo ví por internet y dije eso quiero verlo con mis propios ojos. Para ir a Suluada solo hay la opción de ir en barco con un tour o barco privado, y no es muy caro.
Hay salidas desde Antalya, pero hay que tener en cuenta que hay que hacer 2 horas de autobús hasta llegar a Adrasan que es donde empiezan las salidas en barco. Así que como iba subiendo por la costa, aproveché y dormí cerca de Adrasan así no tuve que hacer un madrugón.
Era un sitio muy tranquilo por la noche aunque lleno de barcos en la orilla, pero por la mañana eso era un bullicio de turistas.
Los barcos que te acercan a la isla son de unas 25 personas y tardas unos 50 minutos en llegar, pero hay muchísimos barcos, con lo que es imposible poder disfrutar de Suluada para ti solo.
Aun así intentan llegar de forma escalonada y eso ayuda porque no ves la masificación real que hay de turistas. Aun así, para mi vale mucho la pena, esas aguas turquesas son las mejores de Turquía y el paisaje árido parece sacado de otro planeta. Suluada es como una roca enorme de color anaranjado que tiene diferentes playas de roca y arena blanca, y ese blanco es el que le da ese color maravilloso al agua. Hay momentos en que realmente puedes disfrutar de la playa porque hay poquitos barcos, justo cuando hay el cambio es cuando te das cuenta de la masificación. En el tour que cogimos tenías la comida incluida tipica de abordo, pescado con pasta, ensalada y sandia, y paradas en 3 playas diferentes más el famoso arco e Suluada. En todas las playas tenías espacio para bañarte y relajarte en esas maravillosas aguas, algunas más profundas que otras.
Después de comer fuimos a ver el arco, era enorme e imponente y con el barco entran un poco hacia él. Aunque allí sí te das cuenta de la cantidad de barcos porque hay cola para entrar con el barco.
A la vuelta hicimos una nueva parada a medio camino para darnos un chapuzón y como era una zona más profunda pudimos saltar desde el trampolín del barco.
Litost café & camping
Teníamos que seguir de camino hacia la próxima parada, pero antes descubrimos la zona este de Adrasan al lado del río con muchos restaurantes, hoteles y bares que no había visto la noche antes. El ambiente parecía muy guay, y justo allí paramos a tomar café a un sitio increíble llamado Lítost, era un camping con unos bungalows hechos de madera, una zona vintage al exterior, pero muy bien pensada en cuanto a diseño y donde hay un delicioso café. La chica que lo lleva tiene todos los detalles y hace pasteles caseros que están muy ricos, aparte que es muy amable y supersimpática. Sin duda me alojaría con ella en una futura visita. También hacen noche de pizzas handmade muy ricas, según nos dijo.
Cirali beach
Antalya era una gran ciudad, y no me apetecía buscar alojamiento, párquing i demás, así que me quede a pasar la noche en Cirali Beach que según había visto había ambiente, pero era todo más tranquilo y calmado, así que se veía ideal para pasar la noche.
Tengo que decir que es una gran playa con 3 hileras de casas, sencillo y austero, perfecto para desconectar, pero la playa estaba muy sucia, había basura tirada por allí y los alojamientos no eran precisamente baratos. Al final cenamos y a la mañana me tomé un delicioso café roasted eso sí y tomé dirección Antalya antes de coger el avión.
Antalya
En todas las guías se habla de Antalya como una ciudad increíble. A ver es una ciudad muy grande, el casco viejo es bonito, muy bonito y hay zonas así de Beach clubs en la playa, pero yo prefiero Kas, una zona más pequeña, allí todo era demasiado.
Por eso gasté solo una mañana y media tarde en la ciudad. También hay diferentes edificios emblemáticos y esculturas antiguas combinados con avenidas con palmeras.
Las casas blancas del casco viejo son especiales y tienen tiendas artesanales muy bonitas donde comprar algún souvenir.
Y como hacía tanta calor fui a la playa, pero hay que pagar en todas porque son todo Beach clubs, así que lo pagué porque hacía mucha calor.